El sufrimiento como cábala: Argentina venció 3-2 a Cabo Verde en el alargue
- El Ancla, en Centro de Medios

- hace 1 día
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El 3 de julio de 2026 en el Hard Rock Stadium de Miami, la Selección Argentina le
ganó 3-2 a Cabo Verde, en un dramático e infartante partido por los 16avos de final
de la Copa del Mundo.
Durante el primer tiempo, Argentina dominó la posesión de la pelota casi por completo, pero careció de la profundidad necesaria para lastimar a un bloque rival bien replegado. El 0-0 se quebró recién a los 29 minutos mediante una gran
combinación: Lisandro Martínez, desde la mitad de la cancha, ejecutó un pase milimétrico directo a los pies de Lionel Messi. El capitán no perdonó, definió con jerarquía para poner en ventaja al equipo y afianzarse como el máximo goleador de
esta Copa del Mundo.
A partir de ese momento, la Selección asumió el control total del encuentro. Sin embargo, esa superioridad se convirtió en una excesiva confianza. Aquella misma templanza que suele levantar al equipo en los momentos más difíciles, esta vez le hizo pecar de conformismo al asumir que el partido ya estaba resuelto. La factura
llegó a los 59 minutos del complemento, cuando tras una notable jugada colectiva del conjunto africano, Deroy Duarte selló el empate.
El impacto psicológico fue inmediato. La Scaloneta pasó de la absoluta tranquilidad a la extrema desesperación. Pese a contar con situaciones claras para recuperar la ventaja, el juego expuso el que probablemente sea el talón de Aquiles de esta
Selección: una notable falta de creatividad y una ansiosa dependencia de lo que puede inventar Lionel Messi. Cabo Verde sostuvo el golpe por golpe y terminó forzando la prórroga ante la sorpresa de todos.
El inicio del tiempo suplementario devolvió la ilusión al conjunto nacional. Tras un córner pasado, Lisandro Martínez capturó el rebote y clavó un bombazo inatajable arriba del arquero para volver a ponernos en ventaja. No obstante, el sofocante
calor de Miami empezó a pasar factura en el lado físico.
Con los jugadores notablemente cansados, la resistencia argentina flaqueó a los 103 minutos; Lopes Cabral se desprendió de la marca de Alexis Mac Allister y, con un remate desde afuera del área, marcó el 2-2 en lo que será uno de los mejores goles de este Mundial.
Obligada por las circunstancias, a la Scaloneta no le quedó otra opción que apelar a la mística y sacar la chapa de campeón. Sin resto físico y habiendo agotado las variantes, un tiro libre ejecutado por Messi buscó la cabeza del Cuti Romero en el
área rival. En la trayectoria del cabezazo, el defensor Diney Borges terminó impulsando la pelota en su propio arco a los 111 minutos, “dándonos la mano” necesaria para asegurar la clasificación.
El próximo martes, Argentina se medirá ante Egipto por los octavos de final. El cuerpo técnico dispondrá de cuatro días clave para pulir las notables falencias creativas que quedaron en evidencia en el Hard Rock Stadium.
Será un tiempo vital para recargar energías y ajustar las piezas; este plantel ya ha demostrado que sabe reponerse de los golpes y el sueño de defender la corona sigue más vivo que nunca.





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