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Campeonas, visibles, protagonistas

La división femenina de Belgrano volvió a escribir una página histórica y se consagró campeona del Torneo Clausura del fútbol femenino, tras vencer a Racing en la final. Para las Piratas, la historia se repite.


Luego de un campeonato sólido en la que el equipo terminó en la cima de la tabla del Clausura, el pasado domingo, las piratas se enfrentaron en la final ante Racing Club de Avellaneda con la ilusión intacta de volver a hacer historia.



Las dirigidas por Mariana “Pomu” Sánchez llegaban con el trago amargo de haber caído por 1–0 en la ida ante la academia, pero todavía quedaban 90 minutos por jugar. Una vuelta de tuerca más. Noventa minutos en los que las piratas de Alberdi lograron torcer la crónica anunciada y dar vuelta la serie con un 2–1 global con goles de Mayra Acevedo y Alaides Paz, para coronarse campeonas por primera vez del torneo femenino de Primera División. Pero no fue solo un resultado. No fueron solo goles.


Más de 26.000 almas en el estadio Julio César Villagra, para alentar a la división femenina del Club Atlético Belgrano. Una jornada que evocó aquella de octubre de 2022, cuando el equipo se enfrentó ante Puerto Nuevo por el torneo de Primera B Nacional, a cancha llena. Como si fuera un espejo, ambos días se asemejaron no solo por la instancia decisiva, que pone en juego todo el camino recorrido y una nueva estrella para el club, sino también por la demostración de que el fútbol femenino convoca, emociona y hace historia.


Desde la tribuna, la historia se vivió con el cuerpo. El recibimiento fue celeste, envuelto en humo, banderas y cantos que bajaban desde todos los sectores del gigante. No era solo una final, era una afirmación. Las jugadoras salieron a la cancha con la emoción dibujada en la cara y el estadio respondió con un estallido, un grito unánime, de esos que erizan la piel y hacen sentir que algo importante está por pasar.


A medida que el partido avanzaba, la ansiedad y la ilusión se mezclaban en cada pelota disputada. Cada ataque se gritó como un gol y cada recuperación se celebró como una victoria. La gente empujó desde afuera, consciente de que también estaba jugando su partido. Y cuando la lluvia empezó a caer, lejos de apagar la fiesta la hizo aún más intensa, los cantos sonaron más fuertes y las gargantas se unieron con convicción, el aliento era inquebrantable.



En medio de ese clima, las Piratas nunca estuvieron solas. El acompañamiento fue constante, colectivo. Banderas, bombos, canciones que ya son parte del folklore del club y una certeza compartida: el fútbol femenino no es promesa, es presente. Como dice una de las canciones que bajó desde las tribunas “Nuestro fútbol femenino es suceso nacional”, y Belgrano fue una prueba viva de eso.


Lo que paso en el Gigante de Alberdi excede el resultado. Fue una muestra del crecimiento del fútbol femenino a nivel nacional, de la masividad que convoca y del lugar que las mujeres estan ganando en un deporte que durante años fue negado. Ver más de 26.000 personas alentando bajo la lluvia no es una excepción, sino una señal de época.


El campeonato de Belgrano Femenino es una estrella más, si, pero también es un símbolo. Habla de lucha, de visibilidad, de derechos conquistados y de un camino que se sigue construyendo colectivamente. Porque cuando ellas salen a la cancha, no solo juegan por un título, juegan por todas. Y esa noche, en Alberdi, quedó claro que el fútbol femenino llegó para quedarse.


Escrito por: Giuliana Loza

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