Caso AFA: fútbol en pausa, poder en juego
- El Ancla, en Centro de Medios

- 6 mar
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Actualizado: 14 mar
Se ratificó la medida de suspender el futbol este fin de semana. Los partidos se reprograman para mayo.
La cronología de sucesos que enfrenta la Asociación del Fútbol Argentino y principalmente a su presidente Claudio Tapia, nos lleva a este momento. El pasado 23 de febrero se tomó la decisión de suspender el fútbol argentino en todas sus categorías desde el día 5 al domingo 8 de marzo, a razón de una investigación judicial activa por parte de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (Arca) sobre las autoridades de la AFA.
Una decisión que en principio se tituló como “unánime” dentro del consejo ejecutivo, integrado por los dirigentes y representantes de los clubes de primera división, termina perjudicando la actividad del deporte número 1 en nuestro país con una gran extensión e importancia a nivel cultural . En un contexto donde la realidad nacional es cada vez más conflictiva y agresiva, donde la gente no obtiene contención en las noticias del día a día, esta medida significa un silencio en una de las principales expresiones culturales y una interrupción de prácticas sociales cotidianas.
Según la denuncia del ARCA, se reclama una “evasión fiscal” por parte de los representantes de la AFA entre 2024 y 2025, por un monto semejante a 20 mil millones de pesos en tributos y aportes retenidos. Desde un inicio, la investigación se realiza sobre Claudio Tapia, administrador general de la clave fiscal institucional, y Pablo Toviggino, responsable del control económico.
La defensa (Tapia y Toviggino) dispone que no existió una obligación de pago y que, luego del plazo establecido, la deuda fue saldada con los intereses correspondientes, por ende no existe el delito.

Por otro lado, ARCA sostiene en su presentación judicial que existió dolo por la evasión de pago cuando la Asociación del Fútbol Argentino disponía del dinero para hacerlo, no en el incumplimiento del mismo. El documento presentado en la causa judicial deja expuesta una “total posibilidad fáctica de pago”.
Sin embargo, esta no es la única causa judicial iniciada en contra de la AFA y sus dirigentes, ya que anteriormente existieron acusaciones referidas a una administración fraudulenta, desvío de fondos, adquisición de una mansión en Pilar y documentación de hangares, helipuertos y estructuras de lujo en propiedad.
La situación actual del fútbol argentino es un completo ruido constante, pero no solo judicial y legal, sino que el mayor descontento se origina en el plano social, de los hinchas sobre sus “representantes”, es decir los dirigentes. Todo este plano nos lleva a cuestionarnos si la supuesta estabilidad deportiva de la que habla Tapia sirve para legitimar todo. ¿Qué pasaría si el éxito deportivo no acompañara? ¿Sin la copa del mundo esto no pasaría?
Hace mucho tiempo los casos se repiten, clubes que salen perjudicados o beneficiados según la cercanía de estos con los que administran el sistema, construyendo un sistema de “lealtades” basado en la relación de dependencia política, económica y estructural. Porque si, la supuesta estabilidad deportiva que se vende es en realidad una estructura centralizada. El poder y los mayores ingresos para los clubes pasan por la AFA, así también las distribuciones y las influencias sobre las decisiones.
Hay dos cuestiones importantes a analizar. La primera es la gravedad que implica que el fútbol en Argentina esté de paro, teniendo en cuenta que su causa es una investigación judicial que solo involucra a sus representantes. En su comunicado, la AFA explica que “no existe deuda exigible” por reparación integral del daño, pero ¿Por qué entonces parar el fútbol y no resolver todo ante la justicia?
La historia muestra distintos escenarios más graves que esta investigación donde el fútbol no paró, desde los fallecimientos de los máximos ídolos de este deporte,las muertes en el ascenso por las condiciones de las canchas, hasta las peleas sangrientas entre barras bravas. Caruso Lombardi se ocupó estos días de dejar el mensaje fuerte y claro: “si uno está limpio, no para el fútbol”.
La segunda cuestión a analizar es la mentira mas grande del deporte en Argentina, mencionada por Cristian Malaspina, presidente de Argentinos Juniors, el cual explica que los dirigentes toman la decisión porque son “los representantes de los socios”.
En un sistema donde muchos clubes dependen de la verticalidad institucional para pagar sueldos, el voto de los presidentes deja de ser solo una expresión política y pasa a ser también una decisión de supervivencia. La realidad es que los dirigentes no tienen en cuenta al socio para tomar estas medidas, sólo sobreviven en un contexto de dependencia financiera , ya que si se oponen se les “inclina la cancha”. La autonomía política pasa a ser relativa.
Esta situación deja muy mal parada la discusión de hace unos meses que enfrentaba a las sociedades anónimas con la frase “el club es de los socios”. La realidad nos muestra que en la práctica política los clubes no se comportan como entidades sin fines de lucro y que nuestro fútbol no es nada transparente.
Tal vez este sea el precio del cambio en el fútbol argentino: silencio, dependencia y obediencia. La pregunta es si ¿Alguna vez el cambio llegará? ¿O el verdadero cambio empieza cuando el poder deja de concentrarse y se anima a rendir cuentas?
Escrito por Lucas Mateo Pacheco





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