Crónica de un ciclo inconcluso: Gallardo se fue de River
- El Ancla, en Centro de Medios

- 7 mar
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Marcelo Daniel Gallardo finalizó su segundo ciclo el pasado 26 de febrero del 2026, tras una racha negativa de resultados en el inicio del Torneo Apertura y una crisis futbolística que arrastra desde el año pasado, con un equipo en el que nunca supo encontrarse como en su etapa anterior, acelerando una salida que parecía inevitable.

La segunda salida de Gallardo de River Plate no se parece en lo absoluto a la primera. No hubo títulos en la vitrina que lo puedan respaldar, sino más bien la sensación de un ciclo que nunca terminó de construirse. Lo que comenzó como un regreso lleno de expectativas, tras la salida de Martín Demichelis, se fue apagando entre intentos de rearmado, incorporaciones costosas que no cumplieron con las expectativas y un equipo que jamás logró encontrar una identidad clara.
En agosto del 2024, el “muñeco” volvía para ordenar la casa, consolidando a la defensa con los campeones del mundo German Pezzella y Marcos Acuña. La mayor racha positiva la tuvo en septiembre de ese año, clasificando a la semifinal de Libertadores y ganando el clásico 1-0 en La Bombonera con un equipo alternativo.

Pese a que la defensa había sido reforzada, dentro del campo se notaba la carencia de juego y definición, convirtiéndolo en un equipo predecible y horizontal. El balde de agua fría llego en la serie contra Atletico Mineiro; En Belo Horizonte, el desastre táctico de Gallardo desenmascaró a una defensa débil y un equipo sin respuesta, perdiendo por 3-0. La vuelta en Nuñez parecía epica, El Monumental tuvo un recibimiento histórico, pero un desempeño paupérrimo por parte del equipo. El mensaje fue claro, el nombre de Gallardo ya no gana partidos por sí solo.
Para 2025, el “muñeco” no tenía excusas, armó un plantel a su medida y contaba con una billetera abierta. Sin embargo, la jerarquía de los nombres no ocultó la falta de una idea colectiva. El equipo se volvió esclavo de sus individualidades y terminó sufriendo golpes evitables, quedando fuera de la Copa Argentina ante Independiente Rivadavia, eliminado del Torneo Apertura por Platense y perdiendo la Supercopa con Talleres.
La obsesión internacional también fue un fracaso. En el Mundial de Clubes, el equipo demostró la incapacidad de rebeldía en escenarios importantes, condenándolos a volver en primera ronda. En la Libertadores, River volvió a fallar en los momentos límite y quedó eliminado en cuartos ante Palmeiras, donde ni un plantel con 105 millones gastados en refuerzos evitó que el equipo se viera superado, física y anímicamente. El "Muñeco" cerró un año sin títulos, confirmando que esta segunda etapa era apenas una sombra de la primera.

El inicio del 2026 fue el capítulo final de un ciclo que ya no se podía sostener. El golpe de realidad en el torneo local terminó por quebrar las expectativas de Gallardo. La humillante derrota por 1-4 ante Tigre en el Monumental fue el ejemplo definitivo de un equipo que había perdido el alma y el respeto de sus rivales, dejando al "Muñeco" sin respuestas ante un plantel que ya no reaccionaba a sus planteos.
Gallardo se despidió de su casa bajo el calor de su gente, ovacionado por las 86.000 personas del Estadio Monumental, cerrando un ciclo donde la realidad no pudo estar a la altura de la expectativa. Le costó hallarse y le pesó su propio pasado, pero su legado es innegociable; este paso en falso no alcanza para opacar la historia del hombre que cambió para siempre el destino del club. Marcelo Daniel Gallardo se despide, recordándonos que, aunque la vuelta no fue lo que se esperaba, la huella que dejó en el alma del hincha es, y será siempre, imborrable.

Escrito por Agustín Moreno Bistolfi





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