Crónica sobre un Ángel eléctrico y su fuerza natural.
- El Ancla, en Centro de Medios

- 1 oct 2025
- 6 Min. de lectura

Para ser honesto, no recuerdo cuando fue la primera vez que escuché la voz de Gustavo
Cerati. Por una lado, tengo una visión del pasado que me lleva a mi niñez, cuando tenia unos
5 años, recuerdo que me levante con un calor intenso y sofocante de verano. Pero lo que más
llamo mi atención (además de la humedad) fue como mi mamá buscaba entre su colección
de discos algo para acompañar la limpieza de la casa con un poco de ruido, en eso vi como
sacaba un disco con enganchados del rock nacional. Lo siguiente fue un show de mi madre
cantando “Persiana Americana” mientras me indicaba como acomodar los cuadros de un
mueble viejo del living.
Otra memoria mía me dice que, en realidad, la primera vez que escuché a Gustavo fue en la
televisión, en el canal de la “Quiero tv” . Recuerdo ver a un señor con traje azul marino
haciendo una especie de monólogo sobre un crimen que tenía que resolver, sobre como los
días y las noches eran cada vez más iguales y un piano que me transmitió una melancolía qué
nunca había experimentado.
Todo esto lo pensé mientras iba de camino a la casa de mi prima Gabriela en mi colectivo de
todos los días en mi ordinaria rutina. Mientras viajaba me puse mis auriculares y repasaba la
carrera de Gustavo, tanto su etapa de Solista como la de Soda Stereo, mientras escuchaba el
disco “Signos”, pensaba: “¿Me saldrán bien las fotos?, ¿Podre capturar algún momento
memorable? ¿Qué quería decir Gustavo en sus últimas canciones?”. Así estuve hasta que
llegue a mi destino. Salude a mis primas, a mi pequeño sobrino David, y a las 2 nuevas
integrantes de la familia, Catalina y Paz. Cuando llegue me puse manos a la obra. Diana (mi
otra prima) me dio instrucciones de como manejar la cámara en este tipo de eventos, me dio
las precauciones necesarias y me indico como descargar las fotos para después tenerlas en
mi memoria. Sumado a que, después de todo, fue ella la que me envió la publicación sobre
este evento musical, así que tenía que dar lo mejor de mi, puesto que Diana me había
hablado sobre como la música de Gustavo también la acompaño en varios pasajes de su
vida.
De camino al evento, sentí con más fuerza las incertidumbres que ya les mencioné, pero para
mi sorpresa, el señor que me llevó en Uber hasta el teatro me dijo: “Quédate tranquilo, pibe.
Estas cosas son oportunidades que te van a ayudar a crecer. Pensa que vas a un show más,
como si ya fueses veterano” . Aunque parezca ridículo, esas palabras me alivianaron bastante.
Finalmente llegue al teatro, me esperaba una fila impresionante que parecía interminable.
Mostré mi entrada, prepare la cámara y me fui directo hacia el escenario, quería estar lo mas
cerca posible de los artistas para tener las mejores tomas. Mientras se iba llenando el teatro,
me cruce con amigas de mi humilde pago (Dean Funes), ver a mis amigas como lo son Nicole
y Mayte me ayudo a estar mucho mas relajado, al estar con amigos uno se siente en una
libertad compartida, en compartir risas, abrazos y un: “¿Qué onda Santi? ¿Cómo la llevas en
la facu?”.
A eso de las 21 y 30, el teatro se volvió una cápsula del tiempo, finalmente se abrió el telón y
“El ángel eléctrico” se presentó en frente nuestro. El espíritu de Cerati bajo en ese momento
al escenario, su fuerza natural se hizo mas presente que nunca, los chicos de “Vivo Cerati”
(banda que evidentemente recomiendo que sigan) tomaron el control de nuestros corazones
delatores. Desde la magia que se contagio, el puente utilizado como conductor del amor y la
zona de promesas a la que todos deseamos llegar, el show pronto se convirtió en una
bocanada de sentimientos encontrados, almas sueltas liberando las lágrimas que estaban
siendo reprimidas, gente rodeada de bellos instrumentos, adultos recordando el amor
amarillo de viejas épocas y su fotógrafo que les cuenta este hecho, rememorando aquellos
deja vu que hasta el dia de hoy están mas presentes que nunca.

Mientras tomaba las fotos, hubieron unos cuantos fotógrafos que se percataron que era un
verdadero novato, uno de ellos me miró con mi cámara y se acercó a darme mas consejos.
Hasta me presto su equipo para que pudiera ver como elegir el ángulo correcto, cuando
tomar la foto y como jugar con los estilos a la hora de editar las fotos. Este gesto fue un
condimento mas para lo que venía en la noche donde estaba por sangrar la cúpula.Una vez que los chicos de “Vivo Cerati” terminaron, la gente se quedó en silencio por primera
y única vez en el teatro. Me puse a conversar con Nicki y May sobre los temas que cantaron
los chicos, a los tres nos sorprendió como la banda interpreto todos los temas con mucha
pasión y entrega. Aunque la que mas ruido nos hizo, fue sin duda la interpretación de
“Cactus”, es de público conocimiento que Cerati era un “Arquitecto de la música” por como
mezclaba todo estilo e instrumento musical de una manera tan exquisita, clara y adecuada.
Pero lo que mas destaca en “Cactus” en mi opinión, es por como Gustavo escribe una de sus
mejores letras de una forma tan poética, ocultando secretos, símbolos, pensamientos y
reflexiones que intentan comunicarnos algo, como si los oyentes tuviésemos que investigar el
código Cerati. Y no es para menos, ya que aquel Ángel eléctrico siempre sostuvo que los
números nunca mienten y nada es casualidad.
Ya terminado el primer tributo, me puse a corroborar las fotos que había sacado hasta el
momento. Mientras miraba las tomas en cuestión, se me acercó una pareja muy fanática de
Gustavo, el chico me toco el hombro y me dijo:
-“¿Puede ser que es tu primera vez sacando fotos?”
-“Efectivamente” conteste, “estoy haciendo esto primero porque me encanta Gustavo y para
hacer mi primera cobertura de eventos de esta índole para mi facu” .
-“¿Te molesta si te pedimos una foto con mi novia?” me preguntó.
-“No soy fotógrafo oficial, es la primera vez que hago esto para serte sincero, amigo” le
respondí.
-“No pasa nada, te pido la foto porque creo que puede fortalecer más la crónica que querés
escribir”.

Su argumento me convenció, les pedí que pasarán y capture el momento de 2 almas que
estaban muy vivas, 2 miradas cómplices con una pasión que se podía notar en sus caricias y
un abrazo que pareciera uno para toda la eternidad. Sumado a que me sorprendió como el
muchacho adivino que era mi primera vez, ¿Tan evidente era que estaba cubriendo mi primer
evento? ¿O solo estaba titubeando en frente del escenario cada vez que los chicos se
acercaban para cantar con el público presente?.
Una vez se acomodo el escenario y los artistas estaban listos para la acción, el telón se volvió
a mostrar al público. La diferencia es que ahora no estábamos en la fuerza natural del Ángel,
ahora la cápsula del tiempo se transformó en aquella Ciudad de la Furia, donde se
encuentran los prófugos y cómplices, donde nada es personal, en donde se espera hasta que
pase el temblor para abrir la persiana americana y encontrar aquel amor de la música ligera
que tanto nos gusta.
Desde épocas ochentonas, hasta los noventa mas presente que nunca, la banda “Uno entre
mil” brillo como solo los genios saben hacerlo, con invitados como el genio Tomy Llaver o la
increíble Bernardita Sonzini, nos deleitaron con un show de primer nivel homenajeado a una
de las bandas mas importantes del rock nacional y Latinoamericano.

Una vez termino el show, me dispuse a guardar el equipo, salude a los otros camarógrafos
que me hicieron compañía durante la noche, me despedí de mis amigas y la cápsula volvió a
ser el teatro que nos permite soñar, imaginar y disfrutar de momentos como este.
Un 4 de septiembre del 2014 el Ángel eléctrico finalmente trascendió hacia un lugar mejor, nos dejo un legado imborrable, una poesía que dejó muchos secretos y mensajes que todavía
permanecen en nuestra mente, pero por sobre todas las cosas, una música que pareciera
adelantada a su época, porque todos podemos seguir viviendo el “Sueño Stereo”, porque
todos tenemos los signos de tu música, porque todos buscamos a alguien que nos tratesuavemente, porque aprendimos que perdonar es divino, que siempre es hoy y que perderdecir adiós, es crecer.
Por eso y mucho más, gracias totales, ángel eléctrico.





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