El fútbol une al mundo: El lema y la realidad
- El Ancla, en Centro de Medios

- 17 jun
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Las condiciones reales que ponen a la Copa del Mundo en el ojo de la política mundial.
Tres años y medio después de la novela de Qatar, la pelota vuelve a girar en el verde césped con la promesa de paralizar al mundo entero con un deporte. El fútbol se transforma en lenguaje universal para 48 países que ponen el foco en la cancha, pero la disputa más importante se da afuera y no se juega con los pies. Los condimentos para la receta mundialista son tensiones geopolíticas, fuerzas económicas, desigualdades sociales y debates sobre derechos humanos y fronteras. Una mezcla picante que amenaza con quitarle el protagonismo al fútbol.

Estados Unidos, México y Canadá son los países vecinos que se ocupan de la organización histórica. La votación de la actual sede se dio en el año 2018 en manos de Gianni Infantino, presidente de la FIFA.
La convivencia
El formato tripartito representa una alianza regional, sin embargo, detrás de la cooperación la relación entre estos tres países atraviesa uno de sus momentos más complejos de las últimas décadas.
El tratado comercial T-MEC, donde se exponen las reglas básicas para facilitar el comercio y se integran las tres economías es una incertidumbre tras declaraciones proteccionistas de Trump y desacuerdos sobre comercio e industria.
Esa misma desigualdad se ve reflejada en las sedes, a simple vista se nota una distribución del poder organizativo desigual donde un país concentra el mayor número.
La relación México-Estados Unidos quedó desgastada tras la migración y el control de la frontera, sumando el combate al narcotráfico y el tráfico de armas.
Mientras tanto, Canadá busca reducir su dependencia económica política con su vecino del sur.
El punto de inflexión
En 2010, Estados Unidos perdía la batalla contra Qatar para ser sede del mundial 2022. Cinco años después, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos expuso el mayor caso de corrupción conocido de la FIFA, el famoso FIFA GATE.
Más allá de las condenas a los dirigentes y escándalos como sobornos, fraude y lavado de dinero, el episodio marcó un punto de partida para Estados Unidos, olvidando su papel secundario en el fútbol al convertirse en uno de los principales centros de poder e influencia sobre él. Construyendo ahora un torneo tripartito en el discurso pero asimétrico en el poder.
Los nuevos amigos
Por su parte, Donald Trump hoy se posiciona como el amo de las relaciones institucionales con la FIFA, utilizando al fútbol como propaganda de su administración en todas las oportunidades que se le presentan y su fuerte relación con Infantino. Declaraciones, reuniones y decisiones como evidencia. Los jefes del fútbol cambian, antes era Inglaterra, hoy es Estados Unidos, un país que desde los años 90 fue escalando su pasión e inversión por un deporte universal que no había tenido éxito en norteamérica.
El proceso detrás del capital estadounidense es la mercantilización del fútbol mundial como producto, con ello, los shows de entretiempo, el cooling break y la organización de la Copa América 2024, el Mundial de Clubes 2025 y el Campeonato del Mundo 2026. Por detrás, la FIFA, que establece y consolida el modelo de negocio a replicar en los próximos años y su alineación con el poder político.
La polémica está acá, ¿puede ser Estados Unidos el líder de un deporte universal?
Cuando el conflicto bélico con Irán prosigue, el espíritu de igualdad del fútbol universal está condicionado por las prioridades de la Casa Blanca y nadie parece poder frenar su injerencia. Dejando 13 visados bloqueados a la selección iraní, con restricciones migratorias y deportaciones con foco en los principales países africanos.
Y mientras la FIFA manteniendo una supuesta neutralidad política, le otorga el premio de la paz a Donad Trump.
Los derechos humanos
El mundial promete ser histórico, no solo con las controversias de quienes tienen el poder, sino por los problemas estructurales y conflictos sociales que se visualizan.
El día de la inauguración del Campeonato Mundial, afuera del Estadio Azteca se dieron varias protestas asociadas con el evento y otras buscando una vidriera internacional para salir a la luz. Reclamos docentes, manifestaciones en contra de los aumentos de los alquileres y la transformación urbana generada por el Mundial, exponiendo carteles con frases como “Tu Mundial es nuestro despojo”.
La principal causa que movilizó las calles de la Ciudad de México fueron los colectivos de familiares de 130.000 desaparecidos, exponiendo una crisis humanitaria gigantesca, una imágen que remite al Mundial de 1978 en Argentina donde la gran fiesta deportiva convive con la tragedia. Se trata de distintas situaciones que involucran la guerra contra el narcotráfico, agentes del Estado y una presunta colaboración entre ambos.
Con inicio en los años 2000, el aumento del tráfico de drogas hacia Estados Unidos ha crecido sin techo, en conjunto con el debilitamiento de las autoridades policiales locales.
Los grupos se fragmentaron y se distribuyeron en grupos pequeños y violentos. Desde ahí , aumentaron los homicidios, secuestros y extorsiones
Las desapariciones fueron acompañadas de baja resolución de los casos, corrupción e insuficiencia de recursos para las búsquedas, violencia y decenas de miles de cuerpos sin identificar en los servicios forenses, generando una situación única y compleja en el país, que no le ha quedado de otra que trabajar por cuenta propia.
El colectivo “Madres Buscadoras” realiza rastreos en fosas clandestinas, campos y desiertos, utilizando herramientas del hogar mientras presionan a las autoridades a investigar los casos.
Mientras 80.000 personas vieron el triunfo de la selección de México ante Sudáfrica, afuera miles de familias buscaron internacionalizar sus reclamos y proteger sus derechos a la vivienda, al trabajo y a la búsqueda de verdad y justicia.
El Mundial 2026 promete unir al mundo al mismo tiempo que exhibe las grietas del mismo. El lema se repite en las pantallas y publicidades, mientras se insiste con la universalidad de la pelota. Pero no siempre las pantallas nos muestran la realidad, ocultando parte de lo que realmente pasa y diciéndonos a donde poner el foco. Y por más que así se muestre, no todo sucede en el verde césped.
El fútbol une al mundo. Debemos preguntarnos ¿Qué mundo es el que realmente une y quiénes quedan afuera?
Una nota escrita por Lucas Pacheco





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