Entre el ruido de las máquinas y el silencio de los cuerpos: Crónica de la Expotex 2026
- El Ancla, en Centro de Medios

- 10 abr
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En la reciente Expotex 2026 realizada en el Predio Forja, la moda se puso a prueba bajo la presión de las agujas y los discursos.
Durante tres días intensos, la innovación textil dejó de ser una abstracción técnica para volverse tangible en las manos de diseñadores como Agustina Babini, ganadora de Tramas Emergentes. Pero más allá de las pasarelas y el hardware, la verdadera noticia estuvo en los márgenes: una conferencia, entre tantas otras necesarias, sobre talles grandes que expuso a una industria que todavía se resiste a la diversidad corporal.

Caminar por los pasillos del Predio Forja durante los pasados 26, 27 y 28 de marzo fue sumergirse en una sinfonía industrial que, a primera vista, parece ajena a la sensibilidad del diseño. La Expotex 2026 no fue solo una feria comercial; fue el epicentro donde la tecnología textil más avanzada se encontró con la pulsión creativa de una Córdoba que busca su propia identidad estética. Es un paisaje de aceros y pantallas LED que controlan cada puntada. Aquí, en el corazón de la innovación, la tecnología se presenta como una promesa de eficiencia absoluta, pero ¿para quién estamos produciendo realmente?
La exposición no fue solo el escenario donde chocaron dos mundos, donde la frialdad del avance técnico que busca la perfección del tejido y la calidez de un diseño local que intenta encontrar su lugar en esta industria que parece diseñada para excluir a quien no encaja en el molde hegemónico nos muestra que no hay que cambiar cómo nos vestimos sino qué nos viste.
El pulso de la innovación: Tres días de transformación en Forja

La primera parada obligatoria fue el sector de maquinaria. Ver una bordadora industrial operando es entender la escala del consumo actual. En este espacio, la innovación se mide en términos de productividad. Las máquinas textiles actuales interpretan datos, ahorran energía y minimizan el desperdicio de tela.
La sofisticación de estas herramientas plantea un desafío para los emprendedores locales. ¿Cómo competir con la velocidad de una máquina alemana o china que puede producir cientos de prendas en una hora? La respuesta, quizás, no está en la cantidad, sino en el sentido. Y es ahí donde la Expotex dio un giro interesante al integrar espacios de formación y concursos de diseño, recordándonos que la máquina, por más inteligente que sea, sigue siendo una extensión de la visión humana.
Tramas Emergentes: El triunfo de Agustina Babini bajo presión
El punto de ebullición creativa de la jornada fue, sin dudas, el concurso Tramas Emergentes. Aquí, el ambiente cambiaba drásticamente de la mano del aroma a telas recién planchadas y la tensión eléctrica de los cinco finalistas que aceptaron un desafío de alta complejidad técnica y creativa.

La dinámica del concurso fue un ejercicio de resiliencia creativa que puso a prueba los nervios de los participantes: los cinco diseñadores contaron con los tres días propuestos de la exposición para realizar un outfit completo desde cero, a la vista de todos los asistentes. Pero no fue una tarea lineal; trabajaron bajo la presión del cronómetro y el azar, utilizando materiales y telas aleatorias proporcionadas por la organización. Esta "ruleta textil" obligó a los participantes a demostrar no solo su capacidad de costura, sino su destreza comunicacional y su lado más espontáneo.
Verlos trabajar en vivo frente al público de Forja convirtió el proceso de diseño en una verdadera performance. Cada corte de tijera y cada decisión de moldería contaba una historia sobre cómo se adaptan a las limitaciones del entorno. Finalmente, tras un exhaustivo análisis del jurado que evaluó terminaciones, concepto y uso inteligente de los recursos, la gran ganadora fue Agustina Babini.
Su capacidad para transformar la aleatoriedad en una pieza con identidad propia fue lo que inclinó la balanza. El premio para Agustina ( un millón de pesos, una máquina de coser industrial y el pase directo a la prestigiosa pasarela de Córdoba Corazón de Moda) representa mucho más que un objeto material o un reconocimiento efímero. En una economía donde el acceso a bienes de capital es una barrera casi insuperable para los jóvenes diseñadores, ganar una herramienta de producción de este calibre es ganar autonomía real.
La batalla por el talle: Una conferencia que rompió el molde.
Si la maquinaria representaba el "cómo" y el concurso el "quién", la conferencia sobre talles grandes fue, indiscutiblemente, el "para qué". En una sala que contrastaba con el bullicio de los stands comerciales, se dio una de las charlas en las que el eje central fue demoledor: la industria textil argentina sigue operando, en gran medida, bajo una lógica de exclusión que violenta la identidad de miles de personas.

La invitada principal, Silvina Farias, una emprendedora que decidió romper el silencio del mercado al fundar su propia marca de talles reales no habló desde la victimización, sino desde la acción política y comercial. Su relato fue una crónica de la resistencia contra el prejuicio estético. "No es que mi cuerpo esté mal; es que el molde es el que está fallando". Su marca nació de una necesidad insatisfecha y se convirtió en un refugio para quienes la industria oficial había dejado fuera de la conversación.
Esta intervención puso en jaque la supuesta "innovación" que vimos en los primeros pabellones. ¿De qué sirve tener una máquina que cose a una velocidad luz si el patrón que está cargado sigue reproduciendo un estándar de belleza hegemónico? La verdadera innovación no es técnica, sino cultural. Diseñar para talles grandes no es simplemente "agrandar proporcionalmente" una prenda, sino que es entender la arquitectura de los cuerpos reales y devolverles el derecho al goce estético. La experiencia Silvina y su conferencia nos deja una ruta clara: el éxito comercial y el impacto social no son conceptos.
La Expotex 2026 nos permitió ver el ciclo completo de la comunicación textil en nuestra provincia. Desde la fibra bruta procesada por tecnología, pasando por el filtro creativo y el esfuerzo técnico de Agustina Babini y los finalistas de Tramas Emergentes, hasta llegar a la discusión política sobre quién tiene derecho a habitar esas prendas con orgullo.
En nuestra visita nos encontramos una industria que está en una encrucijada necesaria: por un lado, la fascinación por lo nuevo, por la automatización y por el brillo de las pasarelas; por el otro, el reclamo legítimo por una moda que sea inclusiva, sostenible y, sobre todo, humana.
Nos llevamos la imagen de Agustina abrazando su nueva herramienta de trabajo, símbolo de su nuevo futuro. Pero también nos llevamos la responsabilidad de seguir cuestionando los discursos de odio o exclusión disfrazados de "estándares de industria". La moda en Córdoba está viva. Es inquieta, es técnica y cada vez es más consciente de su rol social. La innovación finalmente, no era la máquina; era la mirada que decidimos poner sobre ella.
Escrito por: Dylan Gabriel Polanco





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