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Fuimos gente divertida con Boom Boom kid

Pogos, tablas de surf y canciones que sobreviven desde los años noventa: una noche en Córdoba donde el hardcore volvió a funcionar como refugio colectivo frente al individualismo y el desencanto


Nekro agitando sus rubias trenzas en el escenario. La gente fascinada con la performance.
Nekro agitando sus rubias trenzas en el escenario. La gente fascinada con la performance.

En Marcelo T. de Alvear y Bv. San Juan se vieron brazos chocando copas. La tarde se sintió distendida en la ciudad de Córdoba y a pesar del frío otoñal, mucha gente salió a charlar. Algunos sobre el superclásico cordobés (felices quienes alentaron al equipo ganador) pero no se vió a quienes alentaron al equipo perdedor dejarse vencer por la pesadumbre. Cerca de las ocho de la noche, el ambiente gritaba: ¡angustia no,no!.


Así se llamó el último disco de Fun People, banda que albergó a Carlos Rodriguez como ”El Nekro” antes de convertirse en Boom Boom Kid, proyecto que continúa hasta la actualidad.


El Nekro, o ahora Boom Boom Kid, compositor, fotógrafo, dibujante y portador de largas rastas rubias, volvió a Córdoba el pasado 9 de mayo con un recital cargado de movimiento y sensibilidad.


La cañada fue testigo del momento previo al show que empezó con una hora de retraso. Sin embargo, eso no pareció generar ningún tipo de enojo o impaciencia entre quienes esperaban afuera que armaron una especie de lobby anti-diplomacia por fuera del evento. Un reencuentro de amistades y afectos transgeneracionales compuesto tanto por contemporáneos de Fun People como por seguidores más recientes de Boom Boom Kid.


Viejos clásicos, nuevas generaciones


Con ansias de ver aparecer la clásica tabla de surf, elemento icónico por el que suele caminar sobre las cabezas de su público, abrió su setlist con una de las canciones más célebres: I do, una pieza que para más de uno sirvió como puerta de entrada al universo multigénero de la banda.

 

Cuando llamaste esta tarde,

diciéndome "será diferente".

Por favor que sea promesa,

nuestra nena esta en camino.

I do!!!

but what you wanna do???.


El inicio del recital fue un bloque más bien melódico, sonaron clásicos como “Si pudiera” de Fun People y el oído fue calentándose lentamente, como una marea todavía baja para surfear en la gente.


El encuentro estuvo cargado de canciones tanto de Fun People como de Boom Boom Kid. El primer proyecto, fue formado a fines de los 80, luego de una transición democrática que aún dejaba vestigios de legitimación civil al enojo e intolerancia hacia lo disruptivo. Este construyó una suerte de refugio para quienes defendían causas como el repudio a la represión heredada de la dictadura o la defensa de la vida animal.


Autoproclamada por su lider como una banda “hardcore gay antifascista”, esta sostuvo una sensibilidad extraña para la época: melodías veloces, furiosas y sonidos crudos que invitaban a la diversión y el afecto sin importar edades, generos, peinados o vestimentas.


Luego de algunos años, y una mezcla de integrantes de por medio, el proyecto mutó hacia Boom Boom Kid. Sin embargo, esto no modificó uno de los aspectos más interesantes de ambos proyectos: la diversidad de géneros. Pasando desde el rockabilly hacia el punk psicodélico, hardcore y a veces un rock alternativo.


Durante la canción “Brick By Brick”, ya pasados unos 40 cuarenta minutos de recital, la atmósfera empezó a subir como una marea un poco más alta. No sólo por el movimiento del público que empezaba a agitarse cada vez más, sino también por Nekro, que entre saltos y juegos con el micrófono empezó a correr por el escenario.


Replicando el mismo frenesí del escenario, la gente saltó. Algunos cuerpos comenzaron a surfear sobre las manos del público pasándose de un lado a otro. Y fue ahí arriba, sostenida por extraños, que observé a Nekro comenzar lo que sin saberlo, sería el segundo y último bloque del recital.


Del escenario al público y hardcore para surfear 


En ese momento habló de algo simple: la importancia de vernos las caras. “¿Qué pasa si algún día vuelvo a cruzarme con alguien que ví acá y puedo decirle: ‘Ey, yo te conozco de ese recital de Fun People’?”. Después pidió que encendieran las luces para que, aunque fuera por un rato, pudiéramos vernos entre todos.


Y mientras nos veíamos entre el público, los músicos se fueron del escenario y se reprodujo como una suerte de “música de ascensor”. Una versión  amistosa de Wake Me Up Before U Go Go (Wham!). En la pantalla, aparecían caricaturas amistosas. Fue como la marea previa a la perfecta ola surfeable.


Luego de un rato de espera apareció la tabla de surf sostenida por Nekro y con las luces aún blancas se armó el último tramo del recital. Armado específicamente para chocarse entre el público, el segundo bloque, tuvo un repertorio más hardcore. Entre gritos y alaridos, por fin la tabla voló por los aires. Las manos subieron y Boom Boom Kid, una vez más, nos convirtió en una ola de Fun People perfecta para surfear. 


Una nota escrita por Spazz


 
 
 

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