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La delgadez extrema como síntoma de una Argentina en crisis


Crisis económica, algoritmos que moldean deseos y discursos que convierten la disciplina corporal en virtud cívica: micro-ensayo que explora cómo Argentina configura este viejo ideal y por qué son las mujeres quienes pagan el costo más alto.


Micro-ensayo que explora el sometimiento del cuerpo frente al algoritmo y la crisis económica 


Hace unos años la delgadez extrema parecía un fantasma del pasado (una moda reciclada del “heroin chic” de los 90) que reaparecía de forma episódica en las pasarelas. Hoy, sin embargo, ese fantasma tiene nuevos refugios: algoritmos que empujan contenido, crisis económicas que hacen del control alimentario una estrategia psicológica y narrativas políticas que celebran la disciplina corporal. 


En Argentina, la delgadez extrema también se inscribe en una trama económica y cultural propia. La inflación crónica, los salarios que se licúan y el aumento del costo de los alimentos producen un escenario en el que muchas mujeres (sobre todo jóvenes) experimentan la comida como un terreno de culpa, cálculo y control. En un país donde el 40% de los hogares redujo por lo menos una comida diaria entre 2023 y 2024, la delgadez deja de ser solo una aspiración estética para convertirse, en algunos casos, en una consecuencia material de la crisis. Y sin embargo, paradójicamente, esa misma delgadez es celebrada como símbolo de autocontrol y mérito personal, un discurso que encaja con facilidad en una Argentina cada vez más atravesada por narrativas de esfuerzo individual.


Los estudios locales, aunque aún insuficientes, muestran una tendencia preocupante. Según estimaciones de organizaciones de salud y encuestas hospitalarias publicadas entre 2022 y 2024, entre el 10% y el 15% de las mujeres argentinas manifestaron síntomas compatibles con Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) en algún momento de su vida. La mayoría son adolescentes y jóvenes adultas. A esto se suma otro dato relevante: las consultas por TCA crecieron alrededor de un 20% en hospitales públicos después de la pandemia, con picos en 2023 y 2024. Aunque estos números no caracterizan la totalidad del problema, permiten ver la dimensión social del fenómeno, en un país donde la salud mental sigue siendo un derecho garantizado solo en el papel.


Esto también se cruza con la narrativa del mérito: la figura de la mujer que “se sacrifica” por verse mejor o por controlar su cuerpo encaja en el imaginario de una sociedad que valora la disciplina en tiempos de crisis. La delgadez se convierte así en un lenguaje que promete orden en medio del desorden económico.


Las redes no sólo reproducen tendencias, sino que las aceleran. Investigaciones recientes muestran que comunidades pro-anorexia y de “thinspiration” funcionan como cámaras de eco donde prácticas dañinas se validan y se radicalizan. A esto se suma que los “tips” de dietas extremas o el “thinspo” suelen empaquetarse como wellness, productividad o lifestyle, lo que hace más difícil su identificación y regulación. 


Acá entra con fuerza (y esperanza) una lectura clásica: Naomi Wolf en El mito de la belleza. Wolf advirtió ya en 1990 que los estándares de belleza funcionan como un mecanismo de control social que se intensifica cuando las mujeres ganan ciertos espacios de poder; la necesidad de ceñirse a un ideal estético actúa como freno y disciplinamiento. Aplicada a nuestro presente, esa tesis ayuda a explicar por qué la delgadez no es solo un dictado estético sino una herramienta simbólica: enseña autocontrol, obliga a la vigilancia del cuerpo y realinea la energía pública hacia el autocuidado. 


El hilo se espesa cuando consideramos discursos políticos contemporáneos: sectores de la ultraderecha en distintos países han elaborado narrativas que celebran la disciplina, la “pureza” y el orden corporal como parte de un proyecto identitario que idealiza cuerpos “aptos” para una comunidad perfecta. 


Los riesgos médicos del subconsumo calórico son claros: el cerebro, el sistema inmune, la función hormonal y la salud emocional sufren alteraciones severas ante dietas crónicas restrictivas. Revisiones de salud pública y artículos de divulgación médica describen cómo el bajo consumo puede agravar ansiedad, depresión y deterioro cognitivo, además de causar daños orgánicos. Advertencias que, sin embargo, circulan menos que los trucos para “bajar de peso rápido”.

No se trata de demonizar el deseo de adelgazar ni de hermanarnos en la culpa. Se trata de abrir el debate: cuestionar los estándares, exigir políticas de salud mental, regular contenidos de alto riesgo en redes, fortalecer espacios de cuidado. Y, sobre todo, reconstruir una idea de cuerpo que no esté atada al mercado ni al algoritmo, sino al respeto, al deseo y al cuidado.


Mirar el retorno de la delgadez extrema es mirarnos como país. No hablamos sólo de cuerpos: hablamos de una Argentina que empuja a las mujeres a hacerse pequeñas para sobrevivir material y simbólicamente. Como advirtió Naomi Wolf, los estándares de belleza funcionan como un freno; hoy ese freno opera con nuevas palancas: algoritmos, crisis económicas y discursos políticos que exaltan la disciplina como virtud cívica. Si queremos que nuestras hijas y amigas crezcan sin medir su valor en kilos, necesitamos políticas que garanticen salud integral, plataformas que no normalicen la autodestrucción y una cultura que no castigue a las mujeres por ocupar espacio. De lo contrario, seguiremos encontrando en las redes y en las balanzas la trampa de creer que adelgazar es lo mismo que salvarse.


Y cierro con esto, que no es una dedicatoria pero se le parece:

para todas las mujeres que pidieron permiso para existir en menos espacio del que necesitaban,

para las que confundieron disciplina con destino,

para las que contaron calorías mientras el país se desmoronaba,

para las que sobrevivieron a espejos y mandatos,

para las que todavía están aprendiendo a habitarse sin miedo:

tenemos derecho a existir enteras.




Fuentes clave citadas

  • Shearing, L. “How the far right is using thinness to radicalise women and teen girls.” openDemocracy, 8 Apr 2025.

  • “French minister reports #SkinnyTok to regulator over anorexia concerns.” The Guardian, Apr 22, 2025.

  • “What happens if you don’t eat enough? 9 ways undereating affects your body and mind.” Equip Health, Jan 29, 2025.

  • “El culto a la delgadez, una herramienta de control de la derecha.” RU-DAGT, 2025 (textos que compartiste).

  • Revisión sobre TCA en Latinoamérica y estudios argentinos (SAGIJ review, 2023 / estudios clínicos 2024).p

 
 
 

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Conducción x Arcilla 

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