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Messi y Trump: el ídolo bajo la lupa

Las imágenes del futbolista argentino con el líder norteamericano despertaron una gran polémica en redes y sobremesas.

Lionel Messi saludando a Donald Trump tras el recibimiento en la Casa Blanca
Lionel Messi saludando a Donald Trump tras el recibimiento en la Casa Blanca

Luego de ganarle al DC United, el Inter de Miami visitó la Casa Blanca en un acto de protocolo el pasado viernes. Lionel Messi, junto a figuras del plantel como Rodrigo de Paul, Sergio Busquets o Luis Suarez acudieron al encuentro y fueron agasajados por el presidente Donald Trump. El escándalo se dió debido al conflicto bélico iniciado por Estados Unidos e Israel contra Irán, la intervención norteamericana en Venezuela y las acusaciones que enfrenta Trump por su vínculo con el pederasta Jeffrey Epstein.


Las imágenes y videos muestran al "Goat” sonriendo mientras escucha al republicano comparándolo jocosamente con otros grandes del deporte: “…yo vi jugar a Pelé en New York Cosmos. Así que empezamos con Pelé, pero me parece que él [Messi] es mejor que él... ¿Quién es mejor?”” Momentos antes brindaba un discurso en el que se pronunciaba rechazando las acusaciones sobre la responsabilidad de su Gobierno en la destrucción de la escuela iraní donde días antes habían fallecido más de 150 niñas a causa del impacto de un misil Tomahawk de origen norteamericano. 


Los festejos por el triunfo de las Garzas en la Major Soccer League se esparcieron rápidamente como lo hicieron las críticas llenas de decepción por ver al capitán del Seleccionado Argentino mostrándose abiertamente con un dirigente político con actitudes xenófobas e imperialistas. La pregunta ahora es ¿Sigue siendo Messi el ídolo del fútbol para el pueblo argentino? ¿O esta polémica vinculación política distorsiona la imagen del campeón del mundo?


La reacción del público fue instantánea en redes sociales. Para muchos fue sorprendente, para otros no tanto y en su gran mayoría sintieron cierta incomodidad al ver esta interacción entre el mayor referente actual del fútbol nacional y Donald Trump. No es de extrañar el asombro. El jugador mantuvo siempre una distancia prudente con los entornos y figuras políticas optando por no generar ese tipo de exposición. Lionel Messi jamás se separó de la pelota.


Si bien existen imágenes del campeón del mundo con ex presidentes argentinos como Cristina Kirchner o Mauricio Macri, nunca fueron tomadas como verdaderos posicionamientos ideológicos. Pero, en el contexto geopolítico actual es difícil no tomar este encuentro, al menos, como significativo. La foto es tomada como un gesto del “10" para el presidente Trump. 


Otros creen que no haber intentado evitar la situación significa más que su participación en sí. Sabiendo el peso que tiene su imágen ¿No podría haberse negado a encontrarse con el magnate estadounidense? Si fue obligado o no, nunca lo sabremos. No conocemos los pormenores de su contrato con el Inter de Miami, ni cuál fue el acuerdo con La Casa Blanca.    Lo que sí se conoce es que los actos protocolares en conmemoración a los deportistas son frecuentes en Estados Unidos y la asistencia era compromiso para el Inter. Messi, como parte del Club y como residente por trabajo de los Estados Unidos, puede que no haya querido faltarle el respeto ni a su trabajo ni a la tradición deportiva.


“Yo creo que fue un acto de respeto al protocolo. Le correspondía acudir” opina “Cheche” periodista y director técnico del equipo femenino independiente de Córdoba “La Kherensia.

Cuando trasladamos el debate a un panorama nacional, la situación cambia. Muchos no olvidan que el capitán del seleccionado argentino no quiso acudir a La Casa Rosada para levantar, ni más ni menos, que la tercera copa del mundo para Argentina en 2022. El contexto en el que se veía involucrado el ex presidente Alberto Fernández en su momento, no era en absoluto favorecedor, pero ¿Cuál es la vara con la que juzgamos a uno u otro por sus actos? “Si ahora no va a Casa Rosada me molesta de igual manera” afirma Martin Campos Director Técnico del equipo masculino de la FCC.

En ese caluroso Diciembre, la selección celebró de igual manera con el pueblo en el obelisco. La gente los quiere, los aclama, pero de “La Pulga” esperan siempre un poco más. Esperan que sea su voz como lo fue en algún tiempo atrás Diego Armando Maradona. Una comparación que siempre vuelve a las charlas argentinas. Comparación que para muchos resulta un despropósito, un insulto o una nimiedad. Porque Maradona siempre fue fiel a sus ideales y jamás ocultó su ideología política. Eligió ser el ídolo de todos los barrios argentinos. Sus valores y convicciones eran parte de su marca personal.    

El clima idiosincrático de la Argentina, en estos últimos años, se ha vuelto mucho más despiadado con aquellas figuras que tienden a expresar sus opiniones. Es distinto el clima de época, nada queda de aquellos tiempos en los que Maradona bailaba junto a Nicolas Maduro. A Diego nunca le importó nada. Sin embargo, las comparaciones entre estos siguen pareciendo absurdas siendo que, a pesar de sus muchas diferencias personales, contextuales y puede que políticas, ellos mantenían una gran relación de respeto y apoyo mutuo.“El problema es que Maradona siempre se posicionó y siempre se supo que su ideología era de izquierda. Pero Messi siempre fue tibio. A Maradona, si bien no lo banco, nunca se le olvido el pueblo” expresa una jugadora del equipo femenino dirigido por Cheche. Es un punto interesante que no podemos pasar por alto, la pasión característica de los argentinos, ya sea en el fútbol, en la política o donde fuera. Cuando estos aspectos de la vida cotidiana se entrecruzan se provoca un enorme fenómeno de contradicciones y fragmentaciones. ¿Es el fútbol algo separado de la política?

“El deporte sufrió una politización muy importante y la gente se olvida que los futbolistas vienen del barrio” continúa Martin Campos, el DT del equipo de la Facultad de Ciencias de la Comunicación.“Hay que separar los asuntos públicos de las marcas privadas como lo son los futbolistas” comenta un estudiante que eligió mantener el anonimato. En su gran mayoría, el público así lo prefiere. Quieren admirar a alguien en la cancha y no su vida fuera de esta. “No significa que por esto no voy a gritar un gol de él…obvio que si, de pecho” afirma otra de las estudiantes de la FCC.

Messi aún no salió a dar explicaciones ni parece tener intenciones de hacerlo. Tal vez el hecho de que el mundial esté cerca despierta una tensión mediática difícil de evitar.      Peor aún cuando el país anfitrión insiste en cometer violaciones al derecho internacional. Tal vez no hubo verdaderas intenciones de dar ningún mensaje por parte del plantel del Inter de Miami ni de Lionel, como afirma el director técnico Javier Mascherano. Tal vez solo fue una movida de marketing  en benefició a Donald Trump. O tal vez,  fue un entramado de intereses intercambiados entre figuras privilegiadas y  agentes políticos. La única certeza que tenemos, es que si Messi hace un gol en su último Mundial, no creo que ningún argentino o argentina se quede sin gritarlo.  Una nota escrita por Joaquín Cordeiro.




 
 
 

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