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Mujeres y disidencias en supervivencia salvaje

El encuentro plurinacional se celebra hace 38 ediciones en Argentina. Este año, un debate urgente: las condiciones de vida en las cárceles femeninas son paupérrimas. 



Las calles centrales de Corrientes fueron testigos del evento transfeminista más masivo de Argentina. Durante varias cuadras, cuerpos en lucha, danzas de protesta, discursos críticos y una propuesta revolucionaria: que la ira transforme todo.



Una vez al año y durante tres días nos juntamos en algún lugar del país para tejer posturas federales, concretas, que interpelan a todes o que afectan a algunes. En 2025 el Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries cumplió 38 años. Casi cuatro décadas de lucha. Casi cuatro décadas de denunciar anualmente que ser mujer o disidencia es vivir entre violencia. 


Este año, la amenaza de las billeteras vacías golpeó cada día. Viajar, encontrarse, verse, abrazarse fue un desafío de cuerda floja. Por eso, el canto más icónico del evento: “Qué momento/ qué momento/ a pesar de todo/ les hicimos el encuentro”. Igualmente, muches se quedaron afuera. 


No fuimos todes, faltaron les preses


Uno de los ejes del encuentro fue el de Derechos Humanos y acceso a la justicia. En un aula de una escuela correntina, más de 50 mujeres y disidencias hablamos sobre personas privadas de su libertad, cárceles, sistema penitenciario y contextos no penitenciarios. Días antes, el mismo taller se había realizado intramuros, con las presas del Instituto Pelletier de Corrientes. 


“No estamos todas, faltan las presas”, fue la consigna que cantamos para un video destinado a las privadas de libertad de Corrientes y Mar del Plata. Se acercaron liberadas de ambas ciudades y otras que militaban en el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) y en Yonofui. La criminalización de la pobreza femenina, las condiciones de tortura en los sistemas de encierro, el acceso a la salud, el debate sobre la prisión domiciliaria son algunas de las problemáticas que pusieron sobre la mesa. 


Laura estuvo presa en 2018 y comentó la situación de Mar del Plata. Leyó el texto “La jungla de cemento”, escrito por quienes fueron sus compañeras. Rescataban que adentro “los muros solo ven de ti el pasar del día a día” y que “la supervivencia es salvaje”. “¿Esta vida de cemento merece ser vivida?”, se preguntaron al final. 


Cómo impacta la cárcel en los cuerpos feminizados


Pensar en el sistema carcelario y penitenciario tiene muchas particularidades cuando se habla de lo femenino. La cárcel para mujeres, en muchos casos, implica una tobillera y un arresto domiciliario que prohíbe trabajar y vuelve insostenible las situaciones en los grupos familiares. “Mi hijo cumplió condena conmigo”, comentó Rocío. “Cada vez que me visitaba el abogado me preguntaba mi nene: ¿Mamá, te van a volver a llevar?”, agregó su compañera del MTE. 


El acceso a la salud es un ámbito que se tensiona cuando la cárcel se pone en disputa. “Si te duele la muela te dopan con un guiso de pastillas. Nos perciben como peligrosas, locas, histéricas”, compartió Laura. A ese comentario le siguieron experiencias de familiares de detenidas. “Por más que les llevemos medicamentos, mercadería o lo que necesiten, no se los hacen llegar. Además, si como familiar reclamás después te tratan mal en las requisas y también maltratan a tu familia”, dijeron. 


Las condiciones del encierro son preocupantes. La cárcel es una institución inmensa en la sociedad actual y sus muros parecen impenetrables. El abandono, la soledad se incrementan cuando los penales son de mujeres. “En Entre Ríos es re notorio las diferencias entre visitas. En el penal de varones la fila es larga, y en el de mujeres, que está al frente, pasás como si nada”, compartió una tallerista de contextos de encierro. La apreciación de que las mujeres casi no reciben visitas fue compartida por todas las zonas del país. 


Las tareas de cuidado no desaparecen después de la detención. Según dijeron las pibas que estuvieron presas, las mujeres continúan organizando el hogar desde adentro. Algunas, incluso, guardan mercadería que obtienen en el penal para después entregársela a sus familias. 


Quiénes son les preses y por qué motivo


En el taller 103 hubo una opinión compartida: “No entiendo cuál es el sentido de hacer un taller para presas y otro para presas políticas, si adentro somos todas iguales y a todas nos detienen por causas políticas”. 


Las pobres y las marronas son la mayoría de la población carcelaria. Las causas de las condenas (si es que tienen) varían según la provincia. “En esta zona del país (Corrientes, Entre Ríos, Misiones) las penas son durísimas. Acá en el Pelletier tenemos 20 compañeras con perpetua, de las 50 que están adentro. Muchas están ahí por complicidad en delitos de abuso o por abandono de personas”, dijo Hilda, moderadora del taller. Otres destacaron que en Buenos Aires el narcomenudeo y los robos son los delitos que pueblan las cárceles femeninas. 


Alerta carcelaria


Las tasas de encarcelamiento no dejan de crecer en Argentina desde los 90. El Ministerio de Seguridad, dirigido por Patricia Bullrich desde 2023, es el que más se desarrolló y se fortaleció. 


Alicia, militante de Misiones, tomó la palabra y destacó una realidad que no deja de sorprender. En Santa Fe, desde hace ocho meses, está en construcción el complejo carcelario “El Infierno”. De su funcionamiento se conoce muy poco, solo que se planea destinarlo a casos de narcotráfico y terrorismo. Esta y otras medidas responden a la apuesta tajante del gobierno: más cárcel, más castigo, más condena. 


Bukele, presidente de El Salvador, es reconocido internacionalmente por tener más cárcel que ciudad. A eso apuesta nuestra dirección nacional, cada día más cerca de la bukelización.


Como rescataron en el taller 103, cuando avanza el punitivismo se activa un efecto boomerang. Las consecuencias más graves recaen en mujeres, disidencias y poblaciones carcelarias vulneradas. A mayor “mano dura”, más estigma, más violencia, más cemento y menos horizonte. Donde no llega el Estado, llega el narco. Y la cárcel es parte del problema. 


En 2026 el debate se reabrirá en Córdoba. Mujeres y disidencias por las calles céntricas, por los barrios y por las escuelas. Desde la Quiaca hasta Ushuaia, hacia un camino colectivo y una lucha federal. Faltan lxs presxs y un montón de otras disputas por saldar.

Escrito por: Guadalupe Gentta

 
 
 

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Conducción x Arcilla 

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