Ningunx se le merece y menos Samuel
- El Ancla, en Centro de Medios

- 4 dic 2025
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Se reclama justicia por un chico asesinado por miembros de la fuerza policial
Samuel Tobares de treinta y cuatro años, fue detenido y brutalmente golpeado por dos policiales, cuando volvía de su trabajo. En una garita de colectivo sobre la ruta 38, en Villa Parque Siquiman entre patadas y denigraciones, frente a testigos horrorizados, Samuel encontraba la muerte contra un móvil de la policía provincial al grito de “puto de mierda”.

El pasado 23 de noviembre, detuvieron al joven por una denuncia que describía a una persona con sus características ¿Estaba entre las condiciones de la denuncia entregarlo inconsciente y con tantas heridas? Samuel fue empujado al piso tras un forcejeo y violentos golpes. Aunque las autopsias no determinaron la causa de su muerte, las fuertes patadas que Samu recibió contra el móvil provincial podrían ser la respuesta. “Lo mataron como a un perro” declaraba un testigo, quien observó sin poder intervenir mientras Samuel gritaba por auxilio. Luego de varios intentos de reanimarlo, llegó sin vida al hospital Funes.
Samu hacía meses que había vuelto a la provincia para ayudar a su madre mientras su padre se encontraba enfermo por causas neurológicas. Trabajaba vendiendo pan casero en la calle, hasta que encontró junto a sus hermanas un puesto de mozo en un hotel de Villa Carlos Paz. Trabajo del que no volvería con vida a su casa. Samu fue velado a cajón cerrado por una madre destruida y una familia que reclama justicia. “Destruyeron una familia. Nadie se lo merece, pero Samuel menos, una excelente persona. Es inexplicable lo que le hicieron" declaraba su hermana para el canal Ocho, con un nudo en su garganta.
Los miembros acusados de la fuerza policial, uno con más de doce años de antigüedad, fueron detenidos bajo la imputación por “homicidio preterintencional”. El abogado de la familia, Carlos Nayi, declaró que no van a quedarse de brazos cruzados con esa categoría. Atribuirle esos términos describiría un simple acto de violencia con intención de agredir, pero no de matar.
No hay lugar para las excusas. No existe pretexto, ni formación, ni capacitación profesional alguna que te permita reducir a golpes y sentarte en el cuerpo lastimado, sin vida, de un chico asustado por la intervención policial, como afirman que sucedió los testigos del suceso para el diario La Tinta.
El pasado mes del orgullo, se realizó una marcha que convocó a miles de personas en la avenida Irigoyen celebrando un siglo de libertades alcanzadas, luchando en nombre de tantas lágrimas y vidas perdidas por derechos conquistados. Hoy las Organizaciones LGBTQ+ y de Derechos Humanos, como la Asamblea de Disidencias Sexuales de Córdoba y la Comisión Organizadora de la Marcha Provincial LGBTTTIQNB+, buscan justicia por las lágrimas de los seres queridos de Samuel y por su vida que fue arrebatada como la de Treinti, Vanesa Ledesma, y tantas otras víctimas del odio sin razón. Según el informe del Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBTQ+, los crímenes por orientación sexual, identidad de género y expresión de género aumentaron un 70% en el primer semestre de 2025 llegando a la alarmante cifra de 102 casos en seis meses.
En esta actualidad cultural que glorifica a los valores tradicionales y las “ideas de antes” debemos cuestionarnos si realmente podemos tolerar las consecuencias de perder al joven trabajador, al profesional sobresaliente, al amigo incondicional, a los artistas, al vecino ejemplar, a las travas del teatro y las Drags del momento, a los y las encargados de movilizar y visibilizar las realidades más asombrosas aunque marginadas, tan solo por expresar con total libertad, su orgullo, su identidad, sus sentimientos y su manera de amar.
¿Es justo reprimirte y esconderte por miedo a que dos personas, encargados de defender tu seguridad, puedan matarte? ¿A caso no es para todos la libertad que se promete? Negligencia, abuso del poder y un mensaje de odio contundente hacia las disidencias y minorías que hoy recorre las fuerzas disciplinarias y burocráticas de nuestro país, despertando la mayor de las preocupaciones.
El reclamo a la justicia implica no solo el cambio de categoría del crimen a “homicidio agravado”, si no que también la visibilización de un realidad que atenta contra la seguridad de muchos ciudadanos de nuestra sociedad. Que no haya otro Samuel porque no se lo merecía. Y ningunx se lo merece
Escrito por: Joaquín Cordeiro





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