Se apagó una voz histórica del fútbol argentino: murió Marcelo Araujo
- El Ancla, en Centro de Medios

- 20 mar
- 3 Min. de lectura

“¿Te acordás, Diego? Acariciala. Yo sé que podés ponerla al lado de cualquier palo. En ese, ahí… ahí me gustaría. Ves, en ese ángulo. Acariciala nomás, soplala. Después se lo dedicás a tu vieja, a la Tota. A ver Diego… Diegoooo… ¡goooooool!”.
Cientos de goles, miles de momentos icónicos y frases que quedaron en la memoria colectiva, pero una sola voz: la de Marcelo Araujo. Una voz que marcó a generaciones y trascendió el tiempo, capaz de convertir un partido de fútbol en una verdadera película en vivo para millones de personas. No solo relataba lo que pasaba en la cancha: le daba sentido, emoción y una épica propia a cada jugada.
El fútbol argentino despide a una de sus figuras más emblemáticas. A los 78 años murió Marcelo Araujo, histórico relator que durante décadas narró algunos de los momentos más recordados del deporte nacional y se convirtió en una referencia central de las transmisiones televisivas. Con un tono apasionado y una impronta inconfundible, su estilo definió una manera de contar el fútbol.
Su popularidad creció en paralelo a la expansión del fútbol como espectáculo televisivo. Directo, espontáneo y muchas veces disruptivo, logró conectar con el público y transformarse en una de las voces más reconocibles del país, acompañando a millones de hinchas cada fin de semana.
Su consagración llegó con Fútbol de Primera, el ciclo que durante años funcionó como la gran ventana del fútbol argentino. En tiempos sin redes sociales ni transmisiones constantes, cada emisión se volvía un ritual. Allí, junto a Enrique Macaya Márquez, construyó una de las duplas más recordadas de la televisión deportiva.
Años más tarde, su voz volvió a ocupar el centro de la escena con Fútbol para Todos, un ciclo que transformó la manera en la que los argentinos accedían al fútbol. En una etapa en la que ver los partidos dejó de depender de un abono, las transmisiones se reinstalaron en la vida cotidiana: en los hogares, en los bares, en cada fin de semana compartido.
Lejos de adaptarse pasivamente, Araujo fue protagonista de esa transformación. Mantuvo su intensidad y su estilo, y amplificó su llegada a un público más amplio y diverso, incluso entre quienes no seguían el fútbol de manera habitual. Su relato volvió a convertirse en la banda sonora de una pasión colectiva.
Tras conocerse la noticia de su fallecimiento, distintas figuras del periodismo deportivo expresaron su pesar y destacaron su legado. Víctor Hugo Morales lo recordó con emoción: “Será recordado por siempre por sus ocurrencias y su magnífica voz. Quiero abrazar a su familia y recordar la gravitación que tuvo en mi vida personal”.
En la misma línea, Fernando Pacini destacó su costado humano: “Era un tipo con una nobleza y una generosidad enormes. Te tiraba una mano, te defendía y te hacía reír”.
Por su parte, Gastón Edul lo definió como una figura que cambió el relato: “Relator icónico, disruptivo, revolucionario, carismático. Marcó una época y una escuela”.
También Tití Fernández expresó su tristeza: “Estoy triste, compartimos la vida juntos. Para mí Marcelo fue el inventor del relato en la televisión. Hubo un antes y un después de él”.
A esos mensajes se sumaron los de distintos clubes del fútbol argentino, que lo homenajearon en redes sociales, reconociendo su aporte a la construcción de la cultura futbolera en el país.
Con su muerte, se va mucho más que un relator. Se apaga una manera de contar el fútbol, una forma de vivirlo desde la palabra y la emoción. Porque Marcelo Araujo no solo relataba goles: los transformaba en momentos. Y en cada uno de esos relatos, su voz seguirá viva, resonando en la memoria de quienes alguna vez gritaron un gol con él. Q.E.P.D. Marcelo Araujo (1947–2026)
Una nota escrita por Ramiro Corti





Comentarios