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Tomas Aranda, el 7 de espadas del Sifón. Crónica sobre el Boca-Talleres

Pellegrino desde la mitad de la cancha toca para Aranda. El pibe cruza hacia la derecha viéndolo libre a Merentiel. La “Bestia” recibe y toca 2 pasos antes de entrar al área. Ve habilitado al paraguayo Bareiro que, calculando que no llega con comodidad, se desliza sobre el pasto húmedo por la lluvia, metiéndose con pelota y todo al arco de Herrera.

Desde los 80 metros que nos separan a los bosteros del arco rival, la jugada fue indivisible, de igual manera, el grito al unísono de 11.000 personas opacó el silencio de los otros 40.000.

Tomas Aranda ante Talleres.
Tomas Aranda ante Talleres.

Un grito que coronó una jugada precisa y elegante sin la necesidad de haberla visto; suficiente con que la pelotita pase los 3 palos. Era un grito de alivio que llegaba a los 25 minutos del segundo tiempo. Confirmando la superioridad de Boca en el marcador frente al equipo local, 1 a 0 frente a Talleres de Córdoba. 

Al Xeneize los resultados lo vienen favoreciendo, lleva 9 partidos invictos en la Liga Profesional Argentina (LPF). Al equipo de los 2 puentes lo lleva a la espalda un pibe salido de Boca Predio, Tomás Aranda. Viene de marcar la diferencia en los últimos partidos y no se achica. Ni siquiera con la Selección de nuestro país. Es fantasiosa la idea de poner esa carga en alguien tan joven, pero reconforta al hincha que piensa en el futuro del club, y en Argentina también por qué no. Para el hincha de boca el club siempre va antes que la Selección


El encuentro se dió en el estadio Mario Alberto Kempes. Desde la llegada de Boca Juniors el contexto generaba expectativa: entradas agotadas y un rival decidido a hacer pesar la localía, envalentonado por sus últimas fechas jugadas, 2 a 1 frente a Independiente de Avellaneda en condición de visitante y 2 a 0 frente a Instituto de local.


En la previa del partido se veía una mezcla de camisetas albiazules y azul y oro, cosa cuanto menos extraña para los otros equipos de Argentina cuando les toca jugar de visitante. ¿Qué es lo que genera el equipo porteño a lo largo del país para nunca ser minoría frente a los grandes equipos de cada provincia? Un equipo formado por hijos de inmigrantes italianos hace 121 años, que pasó de ser un club de barrio nunca descendido a meterle 2 pepas al Real Madrid en Japón hace 26 años es furor en cualquier ciudad argentina que pise. 


El arranque del partido fue trabado. Talleres impuso ritmo, presión alta y obligó a Boca a retroceder. El primer tiempo fue cómodo para el matador. El jugador Número Doce tuvo que resistir 45 minutos detrás de una portería que no era la suya. Para el segundo tiempo la cosa cambia: a los 16 minutos del segundo tiempo sale el “vasco” Herrera, fastidioso por el cambio junto con “Toto” Belmonte, ingresando al medio campo el capitán, Leandro Paredes junto al “ruso” Ascacibar.  El cambio fue sorpresivo pero acertado, a Boca le cambió la cara con la jerarquía de un mediocampo titular. 


El hincha de Boca jamás se conforma, desde la tribuna Artime resonaba “Y dale, y dale, y dale Boca dale”. Tras el gol se podían observar a completos desconocidos transformarse en familia, a gente que solo había ido por la experiencia de sacarse alguna foto cantando eufóricamente. Pero lo más impactante es dejar de sentir el corazón, o por lo menos confundirlo con los aplausos, con los bombos y las trompetas y con los cánticos de la hinchada. 

Bareiro festejaba su gol junto con Paredes y Merentiel simulando jugar al truco, sentados sobre el campo con las piernas cruzadas. El truco de a 3 se lo conoce popularmente como “truco gallo” porque este triplete, gallina jamás. 


Talleres puso todas sus fichas al extremo brasileño Rick Jhonatan Lima Morais. Hace un año era visto como un refuerzo prometedor para el matador. Frente al “Único Grande” fue el jugador más peligroso de la albiazul, teniendo las chances más claras en los uno contra uno. No obstante, al brasileño las estadísticas no le favorecen, su equipo tampoco. 

Algo similar ocurrió con el colombiano Diego Valoyes. Si bien tras su ingreso se mostró tempestivo y frontal, no pudo crear ninguna situación que amenace al marcador vigente. 


Boca se vuelve a Buenos Aires con 3 puntos que lo acercan a estar primero. Dado que Vélez, el actual líder de la zona A  fue derrotado en sus últimos 2 encuentros.


El “Sifón” Úbeda no paró su 11 titular para este partido. Brey por Marchesin, Aranda por Zeballos, Barinaga por Weigandt, Braida por Blanco o Pellegrino y Figal por Costa y Di Lollo. El hecho de haber salido victorioso frente a un equipo que se encuentra entre los primeros 8 puestos de la Zona A en condición de visitante no es para menos, resta saber con qué equipo se plantará Úbeda frente a la “U” de Chile por la Libertadores.


El caso del pibe Tomás Aranda es un espectáculo. El que fue MVP durante el 2025 en la reserva bi-campeona ahora fue elogiado por el entrenador de la Selección Mayor Argentina, Lionel Scaloni, refiriéndose a este como "una linda aparición" y "un jugador muy interesante". Un mimo al alma para los bosteros más orgullosos de su cantera. Sin embargo, ¿Cuánto podremos disfrutar al pibe en el fútbol Argentino antes de que algún club europeo acaudalado se lo lleve? Verlo jugar es un delirio, queda rezar porque sus intereses se entrelacen con los intereses del club y del hincha, para que no suelte la azul y oro tan temprano. 


Aranda se vuelve a Casa Amarilla como jugador distinguido del partido un 2 de abril.  Durante el día que se conmemora a los veteranos y caídos durante la guerra de Malvinas, un jóven futbolista de 18 años que la rompe toda. ¿Cuántos jugadores como Aranda nos habremos perdido por la guerra? ¿Cuántos quedaron en Darwin antes de que siquiera podamos vitorearlos?.


Jorge Valdano, campeón del mundo durante el 86’ dijo alguna vez: “el fútbol es lo más importante de lo menos importante”. Y sin embargo, acá estamos, celebrando la garra y la gambeta de un pibe de 18 años y rindiendo homenaje a 649 pibes con una garra y una gambeta que nunca vamos a poder conocer. 

Quizás el cuarto jugador de truco que faltaba en esa ronda de tres era Aranda, el siete de espadas de un Boca que se ilusiona con la Copa Libertadores. 


Una nota escrita por Mateo Do Santos.



  



 
 
 

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