Los jóvenes no son peligrosos, son vulnerables
- El Ancla, en Centro de Medios

- 6 mar
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En un país atravesado por el deterioro de la salud mental adolescente y la pobreza infantil, la respuesta punitiva vuelve a imponerse sobre el debate estructural.
El pasado 27 de febrero se sancionó en el Senado la ley que baja la edad de punibilidad de 16 a 14 años. Con una amplia mayoría, fueron 44 los senadores que votaron a favor de la iniciativa.

La nueva ley plantea una solución a un problema que definitivamente existe, pero que ni por lejos representa una emergencia que amerite sesiones extraordinarias. Según la Base
General de Datos de la Corte Suprema, la cantidad de niños, niñas y adolescentes (NNyA)
con causas penales fue un 5,2% menos que en el primer semestre de 2024.
La preocupación por parte de muchos sectores relacionados a los derechos humanos y
organizaciones sociales tiene que ver con la expansión del castigo sin evidencia de eficacia y con una respuesta fácil a un problema mucho más complejo: la utilización de la niñez como chivo expiatorio y como un consuelo frente al miedo y la bronca social. La medida provoca en la población una sensación de que la inseguridad va a disminuir.

Además, una salida punitiva deja en evidencia todo lo que faltó antes, acceso a la
educación, acompañamiento y protección. Deja en evidencia la deuda estructural para con los niños, niñas y adolescente, en un país en donde la segunda causa de muerte en jóvenes es el suicidio. La reforma en el régimen penal sale en un contexto de desfinanciamiento de las universidades públicas, recortes, ajuste, criminalización de la protesta y represión.
Cambiar la edad es una decisión política, no se trata de una reforma menor, la discusión
debería estar en cambiar el modelo: el problema de seguridad no es juvenil, es el abandono. Ya la reforma en el régimen penal para menores pone en discusión la edad antes que mejorar las condiciones estructurales de los jóvenes argentinos. El debate se da en un país en donde, según el INDEC y ODSA-UCA, el 45,4% de los niños de 0 a 14 años son pobres y en donde el 62,5% de los niños de áreas urbanas viven en zonas inseguras.

Escrito por Pedro Maldonado





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